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El conflicto en el ámbito laboral. Cómo identificarlo y tipificarlo

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El conflicto en el ámbito laboral. Cómo identificarlo y tipificarlo

CADIE - Consultoría de Negocios
Publicado de L.A. Ma. del Pilar Ruiz Sandoval en Clima laboral y cultura organizacional · Viernes 31 Mar 2023 · Tiempo de lectura 20:45
¿Qué es el conflicto en el ámbito laboral?
 
El conflicto en el ámbito laboral es una situación en la que hay una discrepancia o desacuerdo entre dos o más partes en el lugar de trabajo. Este conflicto puede ser causado por una variedad de razones, como diferencias personales, objetivos o intereses divergentes, falta de comunicación, cambios en la estructura organizativa, problemas con la gestión del tiempo y recursos, entre otros.
 
Los conflictos laborales pueden manifestarse de diferentes maneras, como discusiones acaloradas, tensiones entre compañeros de trabajo, ausencias injustificadas, disminución de la productividad, falta de compromiso y, en casos extremos, incluso acoso o violencia.
 
Es fundamental manejar los conflictos en el ámbito laboral de manera efectiva y eficiente para evitar efectos negativos en la productividad y en el bienestar emocional y físico de los colaboradores. Para ello, es necesario adoptar estrategias de resolución de conflictos adecuadas, como la comunicación efectiva, el compromiso y el diálogo constructivo.
 
¿Qué aspectos positivos señala Peiró como resultados más comunes del conflicto?
 
José María Peiró Sillo, un reconocido psicólogo social y experto en conflictos laborales, ha señalado que el conflicto en el ámbito laboral puede tener algunos aspectos positivos, aunque esto depende de cómo se maneje y se resuelva el conflicto en cuestión. Algunos de los resultados más comunes que Peiró ha señalado son:
 
  • Mayor creatividad e innovación: el conflicto puede llevar a nuevas ideas y enfoques que pueden mejorar los procesos y productos de una empresa.
  • Mejora en las relaciones interpersonales: el conflicto puede ser una oportunidad para fortalecer la comunicación y las relaciones entre los miembros del equipo, ya que permite abordar temas que de otra manera podrían no ser mencionados.
  • Resolución de problemas: el conflicto puede llevar a la identificación y solución de problemas que antes no se habían abordado.
  • Fortalecimiento de la cohesión y el compromiso: si se maneja de manera adecuada, el conflicto puede unir al equipo alrededor de una causa común y fortalecer el compromiso de los colaboradores con la empresa.
 
Estos aspectos positivos solo se lograrán si el conflicto es manejado de manera adecuada y si se trabaja en conjunto para encontrar soluciones. Si el conflicto se deja sin resolver, puede tener efectos negativos en la productividad y en la salud emocional y física de los colaboradores.
 
Entre esos aspectos negativos mencionados estarían:
 
  • Estrés y tensión: el conflicto puede generar un ambiente de tensión y estrés en el lugar de trabajo, lo que puede afectar la salud física y emocional de los colaboradores.
  • Reducción de la productividad: el conflicto puede distraer a los colaboradores de sus tareas cotidianas y reducir la eficiencia y productividad de la empresa.
  • Perdida de motivación: el conflicto puede afectar negativamente la motivación de los colaboradores, lo que puede llevar a una disminución en la calidad de trabajo y un aumento en la rotación de personal.
  • Frustración y desilusión: el conflicto no resuelto puede generar sentimientos de frustración y desilusión en los colaboradores, lo que puede afectar su percepción de la empresa y su compromiso con ella.
  • Daño a la reputación de la empresa: si el conflicto se vuelve público, puede afectar la imagen y reputación de la empresa tanto interna como externamente.
 
Estos aspectos negativos solo se darán si el conflicto no es manejado de manera adecuada y si no se trabaja en conjunto para encontrar soluciones. Por lo tanto, es importante abordar los conflictos de manera proactiva y encontrar formas efectivas de resolverlos.
 
Formas y estructura del conflicto
 
Existen diversas formas y estructuras del conflicto en el ámbito laboral, entre las que se incluyen:
 
  • Interpersonal: Este tipo de conflicto se da entre dos o más personas y puede ser causado por una variedad de razones, como la falta de comunicación efectiva, la divergencia en objetivos o intereses personales y la percepción de injusticia.
  • Intrapersonal: Este tipo de conflicto se da dentro de una persona, cuando ésta experimenta un conflicto interno, como una lucha entre dos valores o necesidades.
  • Organizacional: Este tipo de conflicto se da entre diferentes departamentos o equipos de una organización, debido a la competencia por recursos limitados, la percepción de inequidad en la distribución de recursos o el desacuerdo en la estrategia o dirección de la empresa.
  • Intergrupal: Este tipo de conflicto se da entre diferentes grupos o equipos dentro de una organización, debido a la competencia por recursos o el desacuerdo en la estrategia o dirección de la empresa.
  • Estructural: Este tipo de conflicto se da como resultado de problemas en la estructura organizacional, como la falta de claridad en las responsabilidades y autoridades, la falta de recursos, la sobrecarga de trabajo, entre otros.
 
En términos de estructura, el conflicto también puede ser positivo o negativo. El conflicto positivo se da cuando se aborda de manera constructiva y se resuelve para mejorar la situación y el rendimiento. Por otro lado, el conflicto negativo se da cuando se vuelve destructivo y genera daños en la organización y en las relaciones interpersonales. Por lo tanto, es importante abordar los conflictos de manera efectiva y adoptar estrategias adecuadas para prevenir y resolver estructuralmente los conflictos de forma constructiva.
 
Tipos de conflictos organizacionales
 
Dentro de las organizaciones existen varios tipos de conflictos, entre los que se encuentran:
 
  • Conflictos de roles: Este tipo de conflicto se produce cuando los colaboradores no están seguros acerca de sus responsabilidades y tareas dentro de la organización. Esto puede ocurrir cuando hay una superposición de roles o cuando los roles no están claramente definidos. Los conflictos de roles se refieren a la tensión que surge cuando las expectativas de roles y responsabilidades no están claras o son inconsistentes. Esto puede ocurrir cuando hay una falta de claridad en los objetivos, una falta de comunicación o cuando las expectativas son contradictorias.

Algunas de las causas más comunes de los conflictos de roles incluyen:

  • Ambigüedad de roles: Los colaboradores pueden experimentar tensión cuando no tienen una comprensión clara de lo que se espera de ellos en su trabajo.
  • Sobrecarga de trabajo: Los colaboradores pueden experimentarlo cuando se les asigna más trabajo del que pueden manejar o cuando se les pide que asuman responsabilidades adicionales que no están claramente definidas.
  • Expectativas contradictorias: Los colaboradores pueden experimentar conflictos de roles cuando se les pide que cumplan con expectativas contradictorias, como hacer un trabajo de alta calidad con un plazo ajustado.
  • Problemas de jerarquía: Éstos pueden surgir cuando los colaboradores reciben instrucciones de múltiples supervisores o cuando hay una falta de claridad sobre la jerarquía en el lugar de trabajo.
  • Cambios en los objetivos: Los colaboradores pueden experimentar conflicto cuando los objetivos de la empresa cambian repentinamente y se les pide que realicen tareas diferentes a las que se les habían asignado originalmente.

Para manejar los conflictos de roles, es importante establecer una comunicación clara y efectiva para asegurarse de que las expectativas de roles y responsabilidades estén definidas y entendidas por todos. Además, es importante revisar regularmente los roles y responsabilidades de los empleados para asegurarse de que estén actualizados y sean relevantes. Finalmente, los gerentes deben trabajar para resolver los conflictos de roles de manera rápida y efectiva antes de que afecten negativamente el desempeño del equipo y la moral de los empleados.

  • Conflictos de recursos: Este tipo de conflicto se produce cuando hay una competencia por recursos limitados dentro de la organización, como el tiempo, el presupuesto o el espacio.

Los conflictos de recursos se refieren a la tensión que surge cuando los empleados o equipos compiten por recursos limitados, como tiempo, dinero, personal o materiales. Estos conflictos pueden surgir en cualquier organización donde se compartan recursos y los colaboradores tengan diferentes necesidades y prioridades.

Algunas de las causas más comunes de los conflictos de recursos incluyen:

  • Limitaciones presupuestarias: Cuando hay limitaciones presupuestarias, puede haber conflictos entre los departamentos o equipos que compiten por el mismo presupuesto o recursos financieros.
  • Personal limitado: Cuando el personal es limitado, puede haber conflictos entre los equipos o departamentos que compiten por el mismo personal o recursos humanos.
  • Competencia por el tiempo: Cuando los colaboradores tienen plazos ajustados y hay una gran cantidad de trabajo que hacer, puede haber conflictos por el tiempo disponible para completar tareas y proyectos.
  • Competencia por el espacio: Cuando hay limitaciones de espacio, como en una oficina compartida, puede haber conflictos por la asignación de espacio y el uso del mismo.

Para manejar este tipo de conflictos, es importante establecer prioridades claras y objetivas para la asignación de recursos, y comunicarlas de manera efectiva a todos los empleados. También es importante que los titulares de área trabajen para garantizar que haya una distribución justa y equitativa de los recursos entre los equipos y departamentos. Además, se pueden establecer procesos formales de toma de decisiones y resolución de conflictos para garantizar que los colaboradores tengan una oportunidad justa de solicitar recursos y resolver problemáticas presentadas de manera justa y transparente.

  • Conflictos de comunicación: Este tipo de conflicto se produce cuando hay una falta de comunicación efectiva entre los miembros de la organización.

Los conflictos de comunicación en el ámbito laboral se producen cuando hay una falta de entendimiento o de claridad en la comunicación entre los empleados o entre los empleados y la gerencia. Estos conflictos pueden manifestarse de diferentes formas, como malentendidos, rumores, chismes, falta de información, ambigüedad en las instrucciones, falta de feedback, entre otros.

Algunas de las causas más comunes de los conflictos de comunicación incluyen:

  • Diferencias culturales: Las diferencias culturales pueden crear barreras en la comunicación. Las diferencias en los idiomas, la forma de expresarse y los valores culturales pueden generar malentendidos y confusiones en el lugar de trabajo.
  • Falta de feedback: La falta de feedback o retroalimentación puede generar incertidumbre y malentendidos. Los empleados necesitan saber cómo están desempeñando su trabajo y si están cumpliendo con las expectativas de sus supervisores.
  • Comunicación no verbal: La comunicación no verbal, como el lenguaje corporal y la expresión facial, puede ser malinterpretada o ignorada.
  • Uso inadecuado de la tecnología: El uso inadecuado de la tecnología, como el correo electrónico o las redes sociales, puede generar malentendidos y confusiones en la comunicación.

Para manejar los conflictos de comunicación, es importante establecer canales de comunicación claros y efectivos en el lugar de trabajo. Esto puede incluir la creación de políticas y procedimientos de comunicación, como reuniones regulares, informes de progreso y protocolos de retroalimentación. También se puede fomentar una cultura de comunicación abierta y honesta en la que los empleados se sientan cómodos para expresar sus opiniones y preocupaciones. Es importante también fomentar una actitud de escucha activa en todos los niveles de la organización, lo que implica prestar atención a los demás, hacer preguntas para clarificar y confirmar lo que se ha entendido y responder de manera adecuada a lo que se ha dicho.

  • Conflictos de personalidad: Este tipo de conflicto se produce cuando hay diferencias de personalidad entre los miembros de la organización. Esto puede ocurrir cuando hay choques culturales, valores diferentes o estilos de trabajo incompatibles.

Los conflictos de personalidad en el ámbito laboral se refieren a situaciones en las que hay una incompatibilidad entre dos o más personas debido a sus estilos de trabajo, comportamientos o formas de ser.

Algunas de las causas más comunes de los conflictos de personalidad incluyen:

  • Diferencias en los valores: Los valores son creencias fundamentales que una persona tiene acerca de lo que es correcto y lo que no lo es. Cuando hay una incompatibilidad en los valores de dos personas, esto puede generar un conflicto.
  • Diferencias en los estilos de trabajo: Los estilos de trabajo son las formas en que una persona aborda su trabajo. Cuando dos personas tienen estilos de trabajo diferentes, pueden surgir problemas de coordinación y colaboración.
  • Diferencias en las habilidades y destrezas: Las diferencias en las habilidades y destrezas pueden generar conflictos cuando una persona se siente insegura o amenazada por otra persona que tiene habilidades superiores.
  • Diferencias en la comunicación: Las diferencias en la forma en que las personas se comunican, ya sea verbalmente o no verbalmente, pueden generar malentendidos y conflictos.

Para manejar los conflictos de personalidad, es importante fomentar una cultura de respeto y colaboración en el lugar de trabajo. Esto puede incluir la promoción de la diversidad y la inclusión, la formación de equipos de trabajo que reúnan a personas con habilidades y estilos de trabajo complementarios y el establecimiento de políticas y procedimientos de resolución de conflictos. También es importante fomentar la comunicación abierta y honesta, escuchar las perspectivas de los demás y tratar de encontrar soluciones que sean satisfactorias para todas las partes involucradas.

  • Conflictos de objetivos: Este tipo de conflicto se produce cuando hay diferencias en los objetivos o metas de la organización. Esto puede ocurrir cuando hay diferentes visiones o prioridades dentro de la empresa.

Los conflictos de objetivos en el ámbito laboral son situaciones en las que los objetivos individuales o de equipo de diferentes empleados o departamentos son incompatibles entre sí o están en competencia. Esto puede generar conflictos, ya que cada uno de los empleados o departamentos puede estar tratando de alcanzar sus propios objetivos sin tener en cuenta los objetivos de los demás.

Algunas de las causas más comunes de los conflictos de objetivos incluyen:

  • Prioridades diferentes: Cada departamento o colaborador puede tener diferentes prioridades, y estas prioridades pueden estar en competencia entre sí.
  • Recursos limitados: Cuando hay recursos limitados, los departamentos o colaboradores pueden competir por los mismos recursos para alcanzar sus objetivos.
  • Diferentes metas: Los diferentes departamentos o colaboradores pueden tener diferentes metas y objetivos a largo plazo, lo que puede generar conflictos.

Para manejar este tipo de conflictos, es importante que la dirección establezca una visión clara y objetivos compartidos que se alineen con la misión y estrategia de la empresa. También es importante que los empleados y departamentos trabajen en equipo y se comuniquen abierta y honestamente sobre sus objetivos y prioridades. Esto puede ayudar a identificar objetivos comunes y soluciones que satisfagan las necesidades de todos los involucrados.

Además, es importante establecer políticas y procedimientos para la toma de decisiones y la asignación de recursos, lo que puede ayudar a resolver conflictos de prioridades y competencia por los mismos.

  • Conflictos de liderazgo: Este tipo de conflicto se produce cuando hay un desacuerdo en cuanto a cómo debe ser liderada la organización. Esto puede ocurrir cuando hay diferencias en los estilos de liderazgo o en la toma de decisiones.

Los conflictos de liderazgo en el ámbito laboral son situaciones en las que hay desacuerdos o tensiones entre los líderes y los subordinados, o entre diferentes líderes en la organización. Estos conflictos pueden surgir debido a diferencias en las percepciones de la autoridad, el poder y la toma de decisiones.

Los conflictos de liderazgo pueden tener diversas causas, entre ellas:

  • Diferencias de opinión sobre la dirección de la empresa: Los líderes pueden tener diferentes visiones sobre el rumbo que debe tomar la organización, lo que puede generar tensiones y conflictos.
  • Competencia por el poder y el control: Los líderes pueden competir por el poder y el control en la organización, lo que puede generar conflictos internos.
  • Falta de comunicación o malentendidos: Cuando los líderes no se comunican efectivamente con sus subordinados o entre ellos mismos, pueden surgir malentendidos que generen conflictos.

Para manejar los conflictos de liderazgo, es importante establecer una cultura organizacional en la que se fomente la comunicación abierta y honesta entre los líderes y los subordinados. También es importante establecer políticas y procedimientos claros para la toma de decisiones y la resolución de conflictos, lo que puede ayudar a prevenir o mitigar los conflictos de liderazgo.

Además, es importante que los líderes sean conscientes de sus propias fortalezas y debilidades y se esfuercen por mejorar su capacidad de liderazgo y su capacidad para trabajar en equipo.

  • Conflictos de procedimiento: Los conflictos de procedimiento se refieren a disputas o desacuerdos entre colaboradores o entre colaboradores y la dirección de la empresa sobre la forma en que se llevan a cabo los procedimientos y las políticas de la organización.

Estos conflictos pueden surgir en diversas áreas, como en los procesos de evaluación del desempeño, los procesos de selección y contratación de personal, la gestión del tiempo y las tareas asignadas, el manejo de recursos, la implementación de políticas, entre otros.

Los conflictos de procedimiento pueden ser causados por diversos factores, como:

  • falta de claridad en las políticas y procedimientos
  • inadecuada aplicación de los mismos
  • percepción de injusticia o falta de equidad en su aplicación
  • falta de recursos o la sobrecarga de trabajo.

Es fundamental abordar los conflictos de procedimiento de manera efectiva y tomar medidas para prevenir su aparición en el futuro. Para ello, se pueden implementar políticas y procedimientos claros, comunicarlos de manera efectiva y garantizar su difusión y aplicación justa y equitativa.

Además, es importante escuchar a todas las partes involucradas en el conflicto, buscar soluciones negociadas y garantizar que se respeten los derechos y necesidades de todos los colaboradores.

  • Conflictos de jerarquía: Los conflictos de jerarquía se refieren a las disputas o desacuerdos que surgen entre los colaboradores y sus superiores jerárquicos, ya sea en términos de responsabilidades, tareas o decisiones.

Estos conflictos pueden ocurrir en cualquier nivel de la organización, desde el nivel operativo hasta el nivel de gestión. Los conflictos de jerarquía pueden ser causados por diversas razones, como la falta de claridad en las responsabilidades y roles de cada puesto, la percepción de favoritismo o desigualdad en la asignación de tareas, la falta de reconocimiento y valoración del trabajo, la falta de comunicación efectiva entre el superior y los subordinados, la toma de decisiones arbitrarias o injustas, entre otras.

Es importante abordar los conflictos de jerarquía de manera efectiva y tomar medidas para prevenir su aparición en el futuro. Para ello, se pueden implementar políticas y prácticas de gestión del talento que promuevan la claridad en las responsabilidades y roles de cada puesto, la comunicación efectiva y la toma de decisiones justas y equitativas.

Además, es importante fomentar la participación activa de los colaboradores en el proceso de toma de decisiones, la retroalimentación constante y el reconocimiento del trabajo y logros.

  • Conflictos de conocimiento: Los conflictos de conocimientos se refieren a desacuerdos o disputas entre los colaboradores o entre colaboradores y la dirección de la empresa, en relación con la información, la experiencia, las habilidades y los conocimientos técnicos necesarios para realizar una tarea o proyecto en particular.

Estos conflictos pueden ocurrir en cualquier nivel de la organización y en cualquier área funcional. Los conflictos de conocimientos pueden surgir por diversas razones, como la falta de capacitación y formación, la percepción de falta de experiencia o habilidades necesarias para una tarea, la falta de acceso a información relevante, la interpretación diferente de los datos y la información, la percepción de que una persona no está tomando en cuenta la opinión o experiencia de otros, por mencionar algunos.

Es importante abordar los conflictos de conocimientos de manera efectiva y tomar medidas para prevenir su aparición en el futuro. Para ello, se pueden implementar políticas y prácticas de formación y capacitación, establecer un ambiente de trabajo donde se fomente el diálogo y el intercambio de información y experiencia, establecer mecanismos para compartir la información y datos de manera clara y accesible, entre otros.

También es importante tener en cuenta la perspectiva de todos los involucrados en el conflicto y buscar soluciones negociadas que permitan el aprovechamiento de las habilidades y conocimientos de cada persona.

  • Conflictos de carencia de habilidades directivas: Los conflictos de carencia de habilidades directivas en el ámbito laboral se refieren a desacuerdos o disputas que surgen debido a la falta de habilidades o competencias de los líderes o gerentes de la organización.

Estos conflictos pueden surgir cuando los líderes no tienen las habilidades necesarias para llevar a cabo su trabajo de manera efectiva, lo que puede afectar la productividad, la moral y el desempeño general de la organización. Los conflictos de carencia de habilidades directivas pueden ser causados por diversas razones, como la falta de capacitación y formación en habilidades de liderazgo, la falta de experiencia en la gestión de personas, la falta de habilidades de comunicación efectiva, la toma de decisiones inadecuadas o injustas, la falta de habilidades para gestionar el cambio, entre otros.

Es importante abordar los conflictos de carencia de habilidades directivas de manera efectiva y tomar medidas para prevenir su aparición en el futuro. Para ello, se pueden implementar programas de formación y capacitación en habilidades de liderazgo, establecer sistemas de retroalimentación y evaluación del desempeño para los líderes y gerentes, establecer un ambiente de trabajo en el que se fomente la comunicación abierta y efectiva, y garantizar que se tomen decisiones justas y equitativas.

También es importante fomentar la participación activa de los colaboradores en el proceso de toma de decisiones y buscar soluciones negociadas que permitan el aprovechamiento de las habilidades y conocimientos de cada persona.

  • Conflictos grupales: Los conflictos grupales en el ámbito laboral se refieren a desacuerdos o disputas que surgen entre grupos de colaboradores dentro de una organización.

Estos conflictos pueden surgir por diversas razones, como la competencia por recursos, la percepción de desigualdad en la distribución de tareas o beneficios, la percepción de falta de respeto o reconocimiento, la falta de comunicación efectiva entre los grupos, entre otros.

Los conflictos grupales pueden ser de varios tipos, como los conflictos interdepartamentales, los conflictos intergrupales, los conflictos entre gerentes y colaboradores, los conflictos de interacción entre miembros del equipo, entre otros. Estos conflictos pueden tener un impacto significativo en la productividad y la satisfacción de los colaboradores, así como en la calidad del trabajo y la imagen de la empresa.

Los conflictos grupales deben abordarse de manera efectiva y tomar medidas para prevenir su aparición en la organización. Para ello, al igual que en los casos analizados anteriormente, se pueden implementar políticas y prácticas que fomenten la comunicación efectiva entre los grupos, establecer metas y objetivos compartidos, establecer un ambiente de trabajo donde se fomente la colaboración y el trabajo en equipo, establecer un sistema justo y equitativo de distribución de tareas y recursos, entre otros.
Como puede observarse con lo mencionado hasta ahora, es fundamental reconocer los diferentes tipos de conflictos organizacionales para poder abordarlos de manera efectiva y encontrar soluciones que ayuden a mejorar la dinámica y el rendimiento de la organización.

Para saber más:

PEIRÓ, J.M Dimensiones psicosociales del comportamiento del individuo en la organización. UNED. Revista de la psicología general y aplicada.  Vol 16.num 3. 1984.
PEIRÓ, J.M El   conflicto en   las   organizaciones. En   Psicología   de   la organización. UNED. Madrid.1983.
PEIRÓ, J.M Psicología en la organización. UNED. MADRID.  1992.


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